Se acuerdan ustedes de los buenos tiempos, cuando todo iba bien y los negocios funcionaban? ¿Por qué es necesario tener que sufrir un periodo de crisis económica? ¿Además, por qué existen las crisis económicas? Existen porque son los mecanismos naturales del mercado para corregir excesos de consumo y desequilibrios y para, con el tiempo, reajustarse y retomar un ritmo normal de consumo y de crecimiento económico.
Pero también, las crisis son consecuencia de un exceso de confianza. El ejemplo del sector inmobiliario es muy bueno. Cuántas veces se ha oído decir: ¡Los precios de las viviendas nunca bajan en España! Todo el mundo está sujeto a las leyes económicas y si intentamos eludirlas, vienen las crisis para corregir los excesos.
Mientras tanto, a nivel personal, ¿qué podemos hacer nosotros para afrontar mejor la crisis? Pues, muchas cosas. Primero hacer balance: ¿hasta qué punto me he dejado llevar por la corriente consumista?; ¿me he creído lo que decía el Gobierno, mi vecino, mi banquero, que esto va fenomenal y me tengo que subir al carro del consumo?
Pero también, las crisis son consecuencia de un exceso de confianza. El ejemplo del sector inmobiliario es muy bueno. Cuántas veces se ha oído decir: ¡Los precios de las viviendas nunca bajan en España! Todo el mundo está sujeto a las leyes económicas y si intentamos eludirlas, vienen las crisis para corregir los excesos.
Mientras tanto, a nivel personal, ¿qué podemos hacer nosotros para afrontar mejor la crisis? Pues, muchas cosas. Primero hacer balance: ¿hasta qué punto me he dejado llevar por la corriente consumista?; ¿me he creído lo que decía el Gobierno, mi vecino, mi banquero, que esto va fenomenal y me tengo que subir al carro del consumo?
Cuando las cosas van bien, es muy difícil ser autocrítico y mirar las cosas dos veces. Gastamos más de la cuenta, nos dejamos llevar por el optimismo en general y así cometemos errores. Primera lección personal de la crisis es: hay que ser más autocrítico. Es decir, hacerse la pregunta con frecuencia: ¿qué pasaría si esto o lo otro ocurriera?; ¿qué haría si…etc…?; ¿podría pagar sí...?
En realidad, las crisis son una gran oportunidad para renovarnos y aprender de los errores del pasado, a través de la autocrítica. Pero es increíble como el ser humano puede caer varias veces en el mismo error. Las crisis no son nuevas –ha habido muchas y habrá más en el futuro. Todas tienen varios factores en común: la avaricia humana, la falta de humildad y los excesos.
Aquí, una vez más, se nos ha olvidado que estamos sujetos a otra ley universal: recogemos lo que sembramos. Es decir: ojo con lo que sembramos. En esta crisis, se ha sembrado negativo esperando recoger frutos positivos: esto no funciona. Todos los excesos se acaban pagando, tarde o temprano.
También las crisis nos obligan a parar y pensar más, en definitiva, ser aún más creativos: la segunda lección. Cuando todo va bien, no nos vemos obligados a innovar, ¡está funcionando, va solo! Pero justo ahí está el error. El ser humano, por naturaleza, es conformista y si tiene la opción, optará por el conformismo, cosa que no ocurre en periodos de crisis cuando está contra las cuerdas. El resultado es la creatividad.
¿Ahora, cómo salgo yo de ésta?; ¿qué puedo hacer yo para que esto no vuelva a ocurrir? De hecho, muchas multinacionales fueron construidas a partir de las bases e ideas austeras frutos de periodos de crisis y esa filosofía se mantiene hoy, como Wal-Mart, con resultados positivos. Pero en definitiva, para triunfar en una crisis es necesario ir más allá: hay que cambiar de visión y ver la crisis realmente como una oportunidad personal o empresarial. Ésta es la tercera lección. Esto es muy difícil porque la gran mayoría caemos en el pesimismo generalizado en la población, muchas veces liderado por la prensa. Todos los días son malas noticias que hacen que poco a poco nos vayamos hundiendo en el pesimismo. Justo aquí es donde hay que ir a contracorriente y conscientemente hacer lo opuesto. No es nada fácil. Además, es vital adaptar una mentalidad del valor añadido. Es decir, mirar al su alrededor y en vez de deprimirse, buscar y preguntarse: ¿cómo puedo añadir valor a mi cliente en estos momentos difíciles?; ¿cómo serle más útil? Ideas que son nada fácil de aplicar en estos tiempos, sin embargo, los que lo consigan y apliquen de forma constante triunfarán más allá de la crisis económica.
Estoy de acuerdo contigo…

1 comentario:
buen artículo, si señor.
Luisfer
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